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6月20日
TRIBUNA: FERNANDO DIAZ-PLAJA
El correveidile
FERNANDO DIAZ-PLAJA 25/07/1982
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Palabra antigua, palabra camp, pero, ¡qué expresiva! ¡Cuántas veces se habrá repetido la acción en este país para que una frase se convierta en el nombre de una profesión! Corre-ve-y-dile, tres órdenes de velocidad, dirección y comunicación se han reunido para formar el oficio de quien se desplaza a menudo ¿para comunicar una batalla ganada?, ¿el nacimiento de un niño? No. En general, el correveidile existe sólo para trasladar algo mucho más frívolo: el rumor, el chisme, la acusación.El correveidile existe en todos los medios sociales pero, quizá porque necesita tiempo a su disposición, funciona más repetidamente en las clases altas y está a sus anchas en las reuniones de sociedad. Un jardín de embajada, una fiesta al aire libre puede ser perfecto para su trabajo.
Diferencias con el chismoso
El correveidile salta de grupo en grupo, recogiendo el rumor, el bulo, la confidencia y tras excusarse se precipita a otro grupo donde pueda verter lo que acaba de encontrar (como una abeja que en lugar de miel usa hieI. Del segundo grupo saca una información que puede devolver al grupo inicial o a un tercero. El correveidile no se cansa nunca.
En apariencia, el correveidile puede hacer pensar en el chismoso, pero la diferencia es grande. Se parecen ambas especies en llevar de un lado a otro la noticia, pero el segundo lo hace a "ojo de buen cubero", es decir, suelta el chisme que ha cazado como quien suelta una carga sin saber cual será el efecto que producirá, en el oyente. El correveidile actúa con mayor precisión. El pronombre final "le" indica que su misión tiene un destinatario determinado. No es "correveidile" sino "correveidile", es decir, "asegúrate de quien es el recipiendario de la información que envías".
No regala ilusiones sino disgustos
Y naturalmente esa información casi nunca es grata. El correveidile no es mensajero de esperanzas, sino de desesperos; no lleva el Evangelio como "buena nueva", sino la noticia triste. El correveidile no regala ilusiones, sino disgustos.
Aunque siempre puede enmascarar su actuación con la honradez y la sinceridad, al correr, al llegar, y al decir está animado por la más pura y simple de las ambiciones, la de que su amigo o conocido no esté ayuno de las novedades que en su hogar, en su oficina, ocurren. Sólo el deseo de que su amigo, casi su hermano, abra los ojos, le obliga a proporcionarle aquel disgusto. Dios sabe que preferiría no tener que contárselo jamás, pero ya que aquello existe no quiere que encima se le considere tonto o lelo y haga el ridículo.
Por eso el correveidile pone siempre cara de circunstancias que, en su caso, son circunstancias graves. Llega con el aire preocupa do, entristecido, dolorido, responde al saludo de la víctima breve mente. Luego le coge del brazo y le separa de la gente: - -Tengo que hablarte -le dice. -¿Es algo grave?
-Me temo que sí.
Y le cuenta una vieja película de vaqueros en el que siempre hay un bueno para que se note más el malo. Este de aquí no usa la pistola y sí su lengua de doble y aún de triple filo, para hablar mal. Pero él, el correveidile, le atajó desde el principio: "Mira -le dije- te agradecería que no siguieses, porque se trata de un amigo mío y no me gusta... se excusó, dijo que sólo era una broma. Ya sabes como es...".
"Amigo de sus amigos"
El defendido se lo agradece y luego le dice que no se lo tome tan a pecho. Que las ofensas no las hace quien quiere sino quien puede, etcétera. Con lo que el correveidile se despide y va aquel mismo día (u otro, no importa -¡no tiene nada más que hacer!-) a contar al aludido que Fulano le tiene en poco y que así lo demuestra en público. Menos mal que estaba allí y le he rogado que no siguiese por ese camino. "Porque él, lo primero, es amigo de sus amigos y no tolera que en su presencia...".
Es el correveidile. Cuando le descubren la maniobra le llaman de forma algo más dura y áspera, pero a mi me gusta esa larga frase reunida, concentrada en un adjetivo.
Mentirosos compulsivos
Algunas personas mienten como necesidad. Se sienten bien mintiendo, quizás porque no les agrada demasiado su vida y quieren darle una apariencia mas acorde con la que desean. Incluso muchas veces se creen sus propias mentiras, y llega un momento en el que no saben diferenciar entre sus propias invenciones y lo real.
Pero lo mas importante, y lo que hay que tener en cuenta es que algunos lo hacen sin maldad. Es un mero recurso para hacer su vida mas interesante, para dar pena, o incluso para llamar la atención. Aunque es inevitable que incluso esas mentiras sin maldad causen un daño irreparable. Otros, en cambio, la utilizan para perjudicar a alguien, y precisamente esas mentiras son las mas difíciles de contrastar porque la persona que la inventa lo ha premeditado.
Todo el mundo ha mentido alguna vez en la vida. Lo mas normal es que se trate de una mentira piadosa, dirigida a personas a las que no queremos hacer daño. O una mentira para no quedar mal, para evadir una situación o tal vez para no tener que dar mas explicaciones. También es común aquella persona exagerada, que tiende a agrandar desproporcionadamente un hecho para recalcar su importancia.
Pero, ¿para que mentir? Ya existe un refrán que dice: “Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo". Y es la verdad, nunca mejor dicho. No hay nada mas vergonzoso que te descubran en una mentira, y te pases toda la vida con ese San Benito de embustero, mentiroso, patrañero, falso, engañoso, falaz, etc. Encontramos otro refrán que afirma que los niños y los borrachos nunca mienten. Los borrachos vale, pero los niños últimamente saben mas que los ratones coloraos! Y por último, una frase muy cierta: “En una mentira siempre hay algo de verdad”

DE LA RED NEUROCIENCIA
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INVESTIGACIÓN El cerebro de los mentirosos tiene más sustancia blanca
AMÉRICA VALENZUELA
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(Ilustración: Luis Parejo) | |
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Las mentiras forman parte de la vida. Ocultar la verdad y fingir son actitudes normales y necesarias entre los humanos, pero si este comportamiento se vuelve compulsivo el individuo padece un trastorno. Un grupo de científicos de la Universidad de California del Sur (EEUU) ha descubierto que el cerebro de los mentirosos compulsivos posee ciertas particularidades en su estructura que los diferencia de los 'honestos'.
Los investigadores estadounidenses han detectado que los embusteros compulsivos tienen en el lóbulo frontal del cerebro más cantidad de sustancia blanca que de sustancia gris.
La sustancia blanca está compuesta por fibras, serían 'los cables del ordenador'. La sustancia gris está formada por neuronas, 'el disco duro', y conforma la corteza cerebral.
Los autores principales del estudio, los psicólogos Yaling Yang y Adrian Raine, creen que "cuanto más 'cableado' tenga un sujeto el lóbulo prefrontal mayor facilidad posee para mentir". Los mentirosos patológicos estudiados resultaron tener un 22% más de materia blanca.
"Mentir supone un esfuerzo enorme. Es casi como leer la mente. Tienes que ser capaz de comprender el pensamiento de la otra persona. Tienes que suprimir tus emociones o regularlas para que no parezca que estás nervioso. Hay mucho que hacer. Hay que suprimir la verdad", explica el Raine.
La toma de decisiones morales se lleva a cabo en la sustancia gris del lóbulo prefrontal, según explican en el estudio publicado por 'The British Journal of Psiquiatry'. "Los mentirosos compulsivos tiene un 14% menos de materia gris, lo que significa que se preocupan menos por los aspectos morales, que son menos capaces de procesar este tipo de pensamientos", asegura el experto. "Tienen una especie de ventaja natural para mentir".
Para llevar a cabo este estudio, se contó con 108 voluntarios presentes en la base de datos de trabajo temporal de Los Angeles. Se catalogó a los participantes según los resultados de una serie de test psicológicos y entrevistas. Una mujer y 11 hombres resultaron ser mentirosos patológicos; una mujer y 15 hombres padecían desorden de personalidad antisocial, pero no mentían de forma enfermiza; y 15 hombres y seis mujeres resultaron ser equilibrados y por eso se consideraron la muestra control.
"Nos fijamos en la inconsistencia de sus historias de vida laboral, educación, crímenes y familia", explica Raine. "Los mentirosos patológicos no pueden sustituir siempre la verdad por mentiras y se contradicen a sí mismos en las entrevistas. Son manipuladores y admiten que ven a los demás como posibles víctimas. Son descarados cuando mienten, pero discretos al hablar sobre ello", comenta este psicólogo especialista en psicopatología del crimen.
Tras catalogar a los participantes, se estudió su estructura cerebral mediante la técnica de resonancia magnética estructural. Lo que se observó en las imágenes obtenidas por esta técnica fue que la materia blanca de las personas embusteras era un 22% mayor en el lóbulo prefrontal en comparación con los participantes del grupo control y un 14,2% menos materia gris.
Aunque estas conclusiones sean los preliminares de una investigación más exhaustiva, los científicos sugieren multitud de posibles futuras aplicaciones. "En el ámbito legal puede utilizarse para ayudar a la policía a averiguar si los sospechosos están mintiendo", comentan. "Y también, en los procesos de selección de personal, será posible averiguar que individuos no son aptos para el puesto".
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Y...AÑADO YO:
ME ALEGRO DE HABER ENCONTRADO ESTE ARTÍCULO PORQUE ADEMÁS DE QUE ME ENCIENDE LA GENTE MENTIROSA,HABÍA LLEGADO A LA CONCLUSÓN YO SOLITA, Y UN POCO PARA JUSTIFICARLOS....,DE QUE MIENTEN PORQUE ES EL RECURSO MÁS FÁCIL QUE TIENEN A MANO Y SEGURAMENTE CONOCEN POCOS MÁS.EN DEFINITIVA : NO TIENEN IMAGINACIÓN NI SUFICIENTE INTELIGENCIA EMOCIONAL JAJAJAJA Y CON ESTE ARTÍCULO VEO QUIE NO IBA YO DESENCAMINADA:AL MENTIROSO COMPULSIVO LE FALTA UN HERVOR...
ISABEL

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